Hoy día 9 de marzo, hemos asistido a una exposición realizada por tres compañeras de clase (Rosario, Inmaculada y Jovanka). Se han centrado en el tema de la mujer trabajadora; pero más concretamente nos hemos centrado en el recorrido histórico de estas a lo largo de la vida, pues no son el único grupo que van a hablar sobre esta temática y que mejor forma que comenzar sabiendo de nosotras (las mujeres).
Antes de comenzar nos pusieron un video donde se mostraba la realidad que actualmente viven las mujeres a la hora de enfrentarse al mundo laboral.
Tras visualizar este corto nos adentramos en el viaje que nos lleva a conocer la historia de la mujer. Centrémonos en primer lugar en la mujer de la prehistoria; aquí el papel de la mujer era fundamental, la mujer se dedicaba a las tareas del hogar. Además compartían una serie de actividades con los hombres como podían ser la caza, la pesca… es por ello que podemos decir que se trataban de sociedades igualitarias.
Ya en esta época se podía observar como la mujer era totalmente independiente del hombre, sin embargo el hombre necesitaba de la mujer para vivir. Las necesitaban sobre todo para que les realizaran las tareas del hogar como cocinar, coser, cuidar de los hijos…
Si nos centramos en la edad clásica vamos a dar un paseo tanto por Grecia como por Roma. En Grecia la mujer se consideraba como un esclavo, pues al igual que éstos carecían de los derechos civiles produciéndose así una cierta exclusión social.
Las actividades que las mujeres solían desempeñar durante este periodo eran actividades de mantenimiento así como realizar las actividades domésticas y dedicarse al cuidado de sus hijos.
Durante esta época se da el fenómeno denominado asociacionismo.
Hablando de los derechos de la mujer aunque de una forma un tanto desconocida, ya que no existían sino que se intuyen podemos denominar los siguientes:
· No salir sin su marido
· Mujer como hija o esposa del hombre ciudadano
· Tiene prohibido el voto
· No puede tener un empleo público
· No tiene derecho a la educación
Con esto último nos adentramos en la ciudad Romana, donde el ámbito laboral era similar al de Grecia pero con más derechos, ya que la mujer podía o tenía la oportunidad de participar en la sociedad. Además seguían ocupándose de las tareas del hogar. Los derechos que las mujeres tenían eran los siguientes:
· Derecho a contraer matrimonio legal
· Derecho a poseer bienes, comprar, vender…
· Capacidad de hacer testamento
· Derecho a apelar a la asamblea
Dando otro paseo por la historia vemos la vida de las mujeres en la edad media, aunque si comentar que de esta época hay poco que decir, pues no se tiene mucho en cuenta.
Si es de gran importancia mencionar que en esta época predomina el denominado derecho de pernada, donde el señor feudal tenía derecho ha mantener relaciones con sus doncellas.
Tratando el tema de la religión se planteaba si la mujer tenía alma, mientras que si hacemos referencia al tema de la educación esta se caracterizaba por un elevado analfabetismo, pues la mayoría de los ciudadanos de los pueblos se dedicaban al sector agrícola y ganadero, es decir, trabajaban en el campo.
En el siglo XII se crean las escuelas comunales ha donde acudían los ciudadanos del pueblo para formarse.
En esta etapa el papel de la mujer era de carácter reproductivo; lo que nos hace ver como la mujer es totalmente independiente del hombre.
En la edad moderna se produce un descape de la mujer. Se les acusa de provocadoras, es decir, se les ve como un mero utensilio sexual. Además, en esta etapa, las mujeres son educadas para ser sumisas al hombre.
Dando otro pequeño paso en la historia, pasamos a adentrarnos en la edad contemporánea, donde se aprecian una serie de cambios en el papel de la mujer en la sociedad, pues estas empiezan a compaginar el trabajo doméstico con el trabajo industrial como conveniencia, ya que era una mano de obra barata. Además se inserta de manera acotada una diferencia entre el trabajo que realizan los hombres y las mujeres.
Además se apreciaba una falta de educación, lo que impide a muchas mujeres a ir superándose poco a poco. Si tenemos que mencionar que durante esta época la mujer dio un gran paso, empezó a intervenir en la política tras la revolución francesa.
Terminando nuestro paseo nos adentramos en la edad actual. Durante esta época se pueden observar una serie de obstáculos vinculados con el trabajo doméstico, el techo de cristal, discriminación laboral por sexo, conciliación trabajo vida familiar, salario inferior y el denominado mooving (formas de discriminación/acoso laboral).
Durante esta exposición hemos visto conveniente no centrarnos mucho en las leyes, pues estas serán más recabadas en la próxima exposición.
Antes de realizar la dinámica hemos recordado viejos tiempos, que nos han hecho ver como desde pequeños las películas de Walt Disney nos muestran un papel muy diferenciado entre hombres y mujeres.
No debemos olvidar a este colectivo, hay que intervenir ya que es un grupo en riesgo laboral. Hay dos formas para intervenir:
- Información: derechos de la mujer dentro del mercado laboral, donde acudir en caso de discriminación laboral. Técnicas para combatir el denominado techo de cristal o suelo pegajoso y la segregación laboral.
- Educación: para mujeres no formadas, cursos para ampliar currículum. Sensibilización a través de la educación, es decir, educación en valores.
Los cursos formativos que se ofertan son: administrar tiempo, adquirir capacidades, sensibilización y ayuda a mejorar la situación laboral.
Finalmente se ha realizado una dinámica que ha abierto debate entre los compañeros.
Me ha parecido súper interesante la exposición de hoy pues… ¡ES IMPORTANTE SABER DE DONDE VENIMOS!
Si me gustaría hacer mención que quizás hubiese sido conveniente hacer un recorrido por la ciudad de Egipto, en la que se apreciaba una convivencia entre hombres y mujeres muy similar, donde la mujer tuvo un papel importante en la sociedad. Vemos como Cleopatra es la máxima representante. es por eso que he visto conveniente hacer un pequeño recorrido por esta época.
El mundo faraónico se nos ha revelado tradicionalmente como un universo masculino, cuando la realidad es que, bajo sus formas externas siempre estuvo la presencia de un poderoso y respetado mundo femenino.
En un primer momento la egiptología no mostraba un gran interés por conocer cuál era la situación de la mujer en el antiguo Egipto esta circunstancia puede deberse a dos motivos: el primero la mentalidad propia de los investigadores en aquellos tiempos en los que la sociedad consideraba a la mujer de modo muy distinto al de hoy día; el segundo la relativa escasez de las fuentes documentales descubiertas referidas a la mujer, en comparación con todo lo que se ha descubierto en Egipto relacionado con el hombre.
Aunque la organización social en Egipto giraba alrededor de la familia, todo esto no impidió que los roles más importantes estuviesen atribuidos al varón. Es por este motivo que también se vio necesario investigar sobre el mundo femenino. Pues lo femenino tuvo un enorme peso en el antiguo Egipto.
En cualquier caso, la mujer en el antiguo Egipto desempeño el papel de esposa y de madre, tal como las propias diosas lo representaban. Isis fue la imagen de la esposa solícita y de la madre atenta, pero también fue considerada la Gran Maga cuyo poder era inmenso. A diferencia con otros relatos mitológicos, el egipcio consideraba que la tierra era una entidad masculina, mientras el cielo era una divinidad femenina. Gueb y Nut habían sido una misma cosa hasta que, por orden de Ra, el dios Shu, el aire, la atmósfera, el vacío, se interpuso entre ambos y separó lo que antes había estado unido formando una sola cosa, lo masculino de lo femenino.
De este modo, se nos manifiesta que la sociedad egipcia estuvo organizada, no bajo criterios de dominancia en los que el hombre imponía su ley sobre la mujer, sino sobre principios de racionalidad y equilibrio que hacían ubicar a cada quien en su lugar, conforme a un orden natural.
Las sabidurías egipcias nos hablan profusamente del concepto que la mujer representaba y del respeto al que era acreedora. El papiro Prisse recoge las máximas de Ptah-Hotep en las que se proclama la conveniencia de amar a la mujer propia con ardor, alimentarla y proporcionarle cuanto necesite porque, ‘su corazón alarga el tiempo de tu existencia…’, dice la sentencia.
Dos aspectos que ilustran cómo, desde los tiempos remotos del Imperio Antiguo hasta la época tardo-ramésida se responsabilizaba al marido de los desvíos de la esposa por no haberle dispensado la atención necesaria.
No obstante, si bien es cierto que la mayoría de las funciones religiosas y administrativas en el antiguo Egipto fueron normalmente desempeñadas por hombres, el recinto doméstico estuvo siempre bajo la autoridad de la mujer.
La mujer fue siempre el gran principio rector en el ámbito doméstico. A partir del Imperio Medio (hacia 2055 a C) empezamos a conocer mujeres que llevan el título de ‘Señora de la Casa ’. Este era el tratamiento más sólido para mostrar
claramente cómo la mujer era la soberana del núcleo social egipcio: la familia.
La consideración de la mujer como centro de la familia traía consigo muchas consecuencias positivas destacables. Una era, por ejemplo, la capacidad legal absoluta de la mujer para administrar sus bienes propios, los cuales nunca pasaban a formar parte del patrimonio del esposo. Hay que mencionar que la mujer siguió conservando el ejercicio de sus derechos económicos durante toda la historia de Egipto.
Durante el Imperio Nuevo, conocemos casos en los que las mujeres comerciaban a título individual realizando ventas al por menor de ciertos artículos. Esto no quiere decir que solamente se permitía a la mujer la intervención en el comercio a pequeña escala. También poseemos ejemplos de otras que controlaron importantes transacciones como la compra de un esclavo, lo que superaba con creces el salario habitual de un obrero especializado de la ciudad obrera de Deir El Medina.
El modo de contraer matrimonio era otro interesante aspecto digno de examen. En Egipto nunca existió el matrimonio como institución religiosa o legal que estableciese por sí condiciones especiales de regulación de la convivencia estable entre hombre y mujer. Los textos hablan de ‘fundar una casa’ para referirse al hecho de iniciar la vida en común.. Se trataba de establecer un lugar para procrear una familia, a la frente del cual quedaba la mujer. Este hecho de trascendencia social llevaba normalmente consigo la existencia de una serie de pactos, a veces documentados por un escriba en presencia de varios testigos, por los que se establecía la regulación que habría de darse a la relación así iniciada. Se contemplaba la situación de los hijos que tendría la pareja, especialmente el pacto de aceptar como primogénito y heredero al primer hijo habido en la unión entre los contrayentes por encima de cualquier otro que pudiera tener el hombre fuera de esta unión. De aquí se deduce que, mientras parece que estaba admitido que el hombre pudiera tener varias esposas, no era este el caso de la mujer. En el supuesto de que la mujer no tuviera hijos, estaba permitido que el hombre pudiera tomar nuevas mujeres para conseguir tal fin. También se establecía la regulación de la separación de la pareja, a la que los textos se refieren como ‘la partida’, fijando de antemano la indemnización económica que el esposo debía satisfacer a la esposa, en caso de que ésta fuese repudiada sin justa causa. Si a esto unimos la capacidad que la mujer tenía para administrar sus bienes y de disponer de ellos, tendremos un marco completo de la amplia autonomía de la que la mujer gozaba en Egipto. La presencia activa de la mujer egipcia fuera del ámbito de lo doméstico está representada en todos los niveles de la estructura social egipcia. El más importante de Egipto fue, sin duda, el de los escribas.
La sociedad egipcia, contó con más hombres escribas que mujeres que supieran leer y escribir.
En cuanto se refiere a la vida diaria sabemos que existen documentos que datan del Imperio Antiguo y nos ofrecen datos que podrían probar que una elite de mujeres poseyeron títulos que las asociaban con el ejercicio de ciertos cargos de la administración. Fueron ‘Gobernantas’ de los palacios de las reinas o de los de alguna princesa, ‘portadoras del sello’, algo así como ‘tesoreras’, y Directoras de algún cuerpo de sacerdotes funerarios Parece que desempeñaron cargos relacionados con el mantenimiento de los cultos funerarios de miembros de su familia. También sabemos que hubo mujeres que desempeñaron altas funciones en los puestos superiores de los cleros de algunos dioses.
No obstante todo lo dicho, resulta difícil asegurar que la mujer en el antiguo Egipto recibiese de manera habitual, tal como estaba establecido para el hombre, la enseñanza de la escritura que estaba reservada para los varones que ocuparían los cargos de escriba de la administración. Realmente, no se trata de establecer un parangón a nivel de igualdad entre los sexos para saber si hubo más, menos, o igual número de mujeres escribas que de hombres escribas. Sin embargo, sí podemos decir que hubo mujeres que supieron leer y escribir, es decir, escribas pertenecientes a la clase letrada de Egipto.
Lucía, siempre hay algo que debe quedarse atrás para que investiguéis. Busca cosas de Egipto y cuentamelas tu en el Blog
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