martes, 7 de junio de 2011

DROGADICCIÓN EN CENTROS PENITENCIARIOS

 
¡¡¡Increíble!!! Me encanto la exposición que nos proporcionaron las compañeras el último miércoles 25 de mayo. Con esta temática adquirí conocimientos e información que antes ya habíamos tratado mi grupo, ya que la temática era prácticamente la misma y nueva, pero esta vez, no fueron las compañeras las que expusieron el tema en su totalidad, fueron personas que han vivido la experiencia en sus propias carnes. Además de la directora y el educador social de la comunidad terapéutica de FADAIS (asociación de régimen cerrado que centra su atención en a personas con problemas de adicciones y drogodependencias).
Mas que una exposición me pareció un seminario muy similar a los que venimos realizando a lo largo de la asignatura, pero bajo mi punto de vista, aun más productivo; ya que contamos con la experiencia directa de tres personas que estaban viviendo en este centro, dos de ellas habían estado en prisión y conocían de primera mano el tema del tráfico de drogas dentro de la cárcel y la otra era una persona que se encontraba allí y tenía diversos problemas con el alcohol.
La verdad es que la exposición me ha sorprendido de manera positiva desde un primer momento, pues ha roto con todos aquellos prejuicios o estereotipos que aún podía haber en mis pensamientos sobre los centros penitenciarios. Me gustaría señalar que esta idea de preso o persona con problemas de adicción que muchos tenemos en la mente, no se corresponde para nada con la realidad. Personalmente, me ha llamado mucho la atención la sabiduría de estas tres personas, su facilidad a la hora de expresarse; agradezco la asistencia de estas personas pues me han hecho ver la realidad de los centros penitenciarios de otra manera.
El tema de la droga en la cárcel es popularmente conocido, pues muchos presidiarios consumen drogas ya antes de entrar en prisión y ello trae consigo que sigan consumiéndola dentro del centro. La droga, a pesar del control, llega al centro penitenciario de maneras muy diversas: familiares, amigos, los propios funcionarios, el lanzamiento de paquetes a los patios de prisión…
La droga e suna sustancia muy apreciada en el ámbito penitenciario y por ello, se trata de un elemento de poder. Como bien comentó uno de los componentes de la mesa redonda, los presidiarios hacen lo que sea por tener la droga y ello genera una jerarquía de poder: los que poseen la droga hacen lo que quieren con el resto, mientras el resto por conseguirla realizan todo lo que ellos les piden.
Como trabajadores del ámbito de lo social debemos buscar soluciones a este problema, es cierto que la realidad ha cambiado dentro de los centros penitenciarios a lo largo d estos últimos años y sus funciones van dirigidas a la reeducación del preso, con el fin de poder conseguir una reinserción social adecuada y afectiva (que todavía no se ha llegado a conseguir). En cambio, también es cierto que aunque andemos por buen camino, el recorrido es largo para que esa reinserción sea real y en todos los aspectos.
En lo que respecta a la intervención llevada a cabo por FADAIS, su labor es muy productiva porque reciben personas derivadas de otros servicios y personas derivadas de la cárcel, estas últimas son personas que siguen cumpliendo su condena dentro de la comunidad terapéutica. Es un modo de unir a todo tipo de personas en un mismo lugar, ayudar a los presos a convivir en otro entorno, porque que cuando abandonen el centro penitenciario tendrán que salir al mundo real y tratar con personas diferentes. Las tres personas que han narrado sus experiencias, han comentado que el trato en la comunidad es cordial e interaccionan entre todos de igual manera.
Desde la comunidad terapéutica se trabaja varias áreas de actuación. La medicina, la laboral, la social, la psicológica, la grupal… con el fin de aportar a estas personas herramientas suficientes para poder afrontar la realidad.
La figura del educador es una de las más importantes, de hecho llegaron a decir que, “son la columna vertebral de la comunidad”. Las funciones del educador son muy variadas desde realizar informes y seguimientos a las personas, hasta generar dinámicas, participar de la vida en el centro, asignar responsabilidades… además, el educador señaló que lo más importante en estos casos es la capacidad para adaptarse al cambio porque el grupo constantemente cambia, ya que las personas como máximo suelen estar en el centro seis meses aproximadamente.
Bajo mi punto de vista, son necesarios más centros como el de FADAIS, centros que estén en contacto directo con las prisiones y trabajen de manera coordinada con ellos. Además, la presencia del educador y el trabajador social en los centros penitenciarios debe ser diaria y con independencia del módulo en el que encuentren los presidarios, ya que solo así será posible trabajar directa y continuamente con ellos.
Me quedo con la actitud positiva que tanto el educador como la directora de la comunidad nos han transmitido, nos han hecho ver que lo realmente importante son las personas y que lo que se necesita para trabajar son ganas.
Esta visión me hace seguir a delante, ya que he podido comprobar que el currículum y los años de experiencia no son siempre lo más importante y si estamos motivados y tenemos actitudes también podemos conseguir un buen puesto de trabajo.

En este video podemos observar el proceso que se lleva a cabo antes de que el preso ingrese en prisión para evitar la entrada de cualquier sustancia ilegal dentro de los centros.

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